Apuestas planas o variables

Dentro de la comunidad de jugadores, este es un debate eterno que cuenta tanto con seguidores de un bando como de otro. Algunos apostantes tienden a invertir siempre la misma cantidad de dinero sea el evento que sea. Otros, por el contrario, optan por variar esta cifra dependiendo del índice de confianza que le otorguen al pronóstico, de su cuota o de su riesgo.

Ambos métodos tienen tanto sus pros como sus contras, claro está. De hecho, hay artículos en la red que demuestran que ambos sistemas pueden ser igual de rentables a largo plazo. Vamos, depende más de la disciplina y el rigor del apostante que de la cantidad que se invierta.

Este índice de confianza que se le da a un pick es lo que se denomina como stake. Es un número que va del 1 al 10 y que nos sirve para ponderar el riesgo que queremos asumir con un pronóstico. Por ejemplo, con un stake 1 invertiríamos un 1% de nuestros fondos y así sucesivamente. De esta forma, decidiremos cuánto queremos apostar en un determinado evento y no siempre ha de ser una cantidad fija. Esto se utiliza para asumir más riesgo en eventos que creemos que van a ser aciertos casi seguro y apostar algo menos en otros que, aún con potencial, tienen menos posibilidades de salir.

Luego está la otra vertiente, la que opina que para todos los pronósticos se ha de utilizar la misma cantidad. También se le denomina stake fijo, y normalmente varía entre el 1 y el 5% de nuestros fondos. Con este método, sabremos que siempre que superemos un determinado porcentaje de aciertos, tendremos beneficios. Por supuesto, también dependerá de la cuota de nuestros pronósticos, pero por norma general en la comunidad esta suele rondar la cuota 2.

Tal y como comentamos al principio, el hecho de usar uno u otro sistema es indiferente a largo plazo y sobre todo tiene que ver con el estilo de cada apostante. Ambos cuentan con cosas buenas y cosas malas, pero al final del día lo importante es acertar aquello que hayamos pronosticado y el dinero caerá en nuestro bolsillo.